Concepto.
Es un síndrome clínico de etiología desconocida, caracterizado por la presencia de dolores musculares locales generalizados, fatiga física y trastornos del sueño que duran, por lo menos tres meses y no están justificados por ninguna otra alteración subyacente.
La prevalencia de la fibromialgia.
Es una situación clínica relativamente frecuente; la padece aproximadamente el 2 o 3% de la población general. La frecuencia aumenta con la edad, es 6 veces más común en mujeres que en hombres y ocurre tanto en niños como en adultos. En la revisión realizada por el National Health Service (UK) parece haber aumentado la frecuencia en el periodo de 2001 a 2013, con respecto a la década anterior.
Los síntomas clínicos.
Por su frecuencia pueden dividirse en dos grupos: 1) frecuentes (definitorios y no definitorios del síndrome) y 2) ocasionales.
1. Síntomas frecuentes definitorios del síndrome:
Dolor muscular generalizado.
Típicamente, el dolor afecta por lo menos 6 sitios del cuerpo de los señalados a continuación: la cabeza, cada brazo, el tórax, el abdomen, cada pierna, la espalda superior, la columna y la baja espalda, incluyendo los glúteos. A veces los pacientes describen su cuadro diciendo “me duele de todo el cuerpo” o como “si tuviera una gripe continua” Los dolores tienen localizaciones especifica múltiples, como: trapecio superior y medio, epicóndilo lateral (el codo del tenista) la segunda unión costocondral y el trocánter mayor. Sin embargo, no tienen dolor en las articulaciones, eritema ni hinchazón a su nivel.
Fatiga.
La fatiga puede ser física o emocional. Es permanente y se agravan por las actividades mínimas, así como el dolor, aunque estos síntomas también pueden agravarse con la inactividad prolongada. Los pacientes tienen rigidez matutina difícil de diferenciar de la que aparece en procesos reumáticos específicos como en la artritis reumatoide (AR) y en la polimialgia reumática (PR). Además, al levantarse por la mañana se sienten poco frescos (reanimados), incluso aunque hayan dormido 8 a 10 horas
Trastornos del sueño.
Tienen el sueño ligero y se despiertan frecuentemente durante la madrugada, con dificultad de volver a dormirse. Suelen decir, independientemente de lo que haya dormido, al levantarme me siento como si me hubiera atropellado un camión.
2.- Síntomas frecuentes que no definen el síndrome.
Alteraciones cognitivas. Suele sentirse como cerebro nublado o aturdido. Están presentes en la mayoría de los pacientes. En un metaanálisis de 23 estudios estas alteraciones se explicaron por niveles elevados de dolor y depresión.
Síntomas psiquiátricos. En un metaanálisis se informó que la cuarta parte de los pacientes tenían depresión mayor y la mitad la habían padecido en algún momento. También son más frecuentes que en la población general la ansiedad, el trastorno bipolar y los trastornos psíquicos postraumáticos.
Cefalea. Está presente en más del 50% de los pacientes, suele ser de tipo migraña o de tipo tensional.
Parestesias. Localizadas en ambas manos y pies (adormecimiento, pinchazos, quemazón). Sin embargo, los estudios electrofisiológicos no están alterados a no ser que exista túnel del carpo o radiculopatía cervical.
3. Síntomas ocasionales.
Algunos pacientes con fibromialgia (FM) tienen estos síntomas con mayor frecuencia que los pacientes sin dicho padecimiento. Los principales son: 1) dolor abdominal, pélvico (con frecuencia y urgencia) o de tórax; 2) síndrome de intestino irritable; 3) reflujo gastroduodenal y 4) síntomas autonómicos como son sequedad de ojos (14 veces más frecuente), hipotensión ortostática, variabilidad de la frecuencia del pulso
Diagnóstico.
No disponemos de pruebas confirmatorias de FM, por tanto, es un típico diagnóstico de exclusión. Para realizar el diagnóstico es fundamental estar familiarizado con el cuadro y pensar en él. En realidad, el diagnóstico reposara en confirmar una clínica compatible, lo cual sólo se consigue realizando HC completa y descartando los padecimientos que lo simulan, mediante pruebas complementarias adecuadas.
1.- La historia clínica típica.
Es la base del diagnóstico y comprende, como hemos señalado la presencia de dolor muscular múltiple (en la actualidad no se buscan los puntos de dolor localizado clásicos como base del diagnóstico), la fatiga continuada que se acompaña de rigidez matutina y lo trastornos del sueño.
2.- La exploración física.
En la actualidad no se recomienda, como se hacía clásicamente, la palpación de los grupos de músculos dolorosos, sino más bien confirmar la localización generalizada de los dolores. Además, permite confirmar o descarar alteraciones que sugieran trastornos subyacentes
3.- Los estudios complementarios.
Son normales en la fibromialgia y, por tanto, no ayudan a establecer el diagnóstico, pero al ser un diagnóstico de exclusión son útiles para descartar otras enfermedades con clínica similar (diagnostico diferencial). A dicho fin, recomendamos realizar en todos los casos:
- Hemograma completo con VSG y PCR que serán normales, a no ser que existen otros procesos inflamatorios que las eleven.
- Estudio de enfermedades inflamatorias e inmunológicas. Solo se realizará ante síntomas de sospecha de dichos trastornos. Las principales son: Artritis reumatoide (AR) se solicitará factor reumatoide (FR) y Ac anti PCC, lupus eritematoso diseminado (LED) se solicitaran ANA, Ac anti-Ro y La, AC anti RPN, inmunocomplejos circulante (ICC) y Dermatomiositis Ac anti Jo-1.
- Enfermedades musculares específicas CPK y aldolasa para descartarlas
- Alteración de la función tiroidea. para descartarlas se solicitarán PFT
- No se recomienda realizar sistemáticamente serología viral y niveles de vitamina D
- Evaluación del sueño. Solo se realizarán en aquellos que tengan apnea del sueño o síndrome de piernas inquietas.
Diagnostico diferencial.
Se descartarán las alteraciones que pueden simular FM antes de realizar este diagnóstico, como son: 1) Síndrome de fatiga crónica que se caracteriza por sensación de fatiga persistente o recurrente, inexplicada, durante 6 meses, pero que a diferencia de la fibromialgia tiene menos dolores musculares y sin alteraciones del sueño. 2) Intestino irritable que puede cursar con dolores abdominales, como la fibromialgia, pero acompañados con diarrea o estreñimiento y que se ha mantenido durante tres o más meses en el último año, descartados padecimientos orgánicos mediante estudio de heces y colonoscopia con biopsia. 3) Cefalea de tensión o migrañosa cuyo diagnostico se establece ante 10 episodios de la primera o 5 de la segunda de al menos 30 minutos de duración que ocurre durante los últimos seis meses.4) Síndromes de dolor crónico pélvico o de vejiga. presentan además de dolores en dichas localizaciones urgencia con incontinencia y urocultivos negativos
Tratamiento
Objetivos terapéuticos.
El tratamiento de la fibromialgia debe tener como objetivos: 1) mejorar los síntomas principales del paciente, incluidos el dolor crónico múltiple, la fatiga permanente, el insomnio y la disfunción cognitiva, y 2) la Educación del paciente. Para que conozca mejor su enfermedad y aprenda a sobrellevarla. Las medidas recomendadas son:
1. Ejercicio físico mantenido.
Evidencia científica de la eficacia el ejercicio. Según los resultados de ensayos aleatorizados y revisiones sistémicas realizados, el ejercicio puede ser de beneficio significativo para mejorar el dolor, la fatiga y el sueño
Una revisión sistemática en 2.017 (EULAR) encontró fuerte evidencia de que el ejercicio mejora la calidad de vida relacionada con la salud y una evidencia débil sugiere que también mejora el dolor y la función física. El ejercicio aeróbico fue bien tolerado y fue la única recomendación fuerte para el tratamiento de la fibromialgia. La mínima intensidad de ejercicio recomendada será realizarlo un tiempo entre 35 minutos a 60 minutos a una velocidad de 6 Km hora o su equivalente, durante 4 o 5 días en semana.
Los ejercicios de fuerza y flexibilidad han sido poco estudiados, pero existe evidencia en pequeños estudios de que los ejercicios de resistencia son de beneficio, con programas diferentes. Y una revisión sistemática de ejercicios realizados en el agua fue efectiva en pacientes con fibromialgia; un estudio aleatorizado que nadar contra no hacerlo informo que nadar descendía el dolor y mejoraba la función de las pacientes con fibromialgia.
El mal cumplimiento del ejercicio.
A pesar de que la mejoría con el ejercicio parece demostrada, resulta difícil conseguir que los pacientes con fibromialgia realicen ejercicio de intensidad moderada mantenido, por tanto, es preciso enfatizar su importancia terapéutica, recalcando que incluso incrementos modestos de ejercicio pueden asociar mejoría clínica.
Para mejorarlo el cumplimiento pueden ser útiles las siguientes recomendaciones: 1) El programa de ejercicio se adaptará a las preferencias del paciente y a su capacidad funcional que se calculará (mediante la distancia caminada en seis minutos o una prueba de esfuerzo) siempre antes de programarlo; 2) Los ejercicios aerobios como caminar, bicicleta, nadar son los mejores en los estudios realizados y; 3) La mayoría de los pacientes son sedentarios y necesitarán comenzar con ejercicios de baja intensidad que subiremos lentamente.
2. Medicación.
Corresponde al medico y consiste en analgésicos y antidepresivos tricíclicos, por tanto, no nos ocuparemos de ello, pero queremos reseñar que a pesar de que la eficacia de estos últimos medicamentos ha sido comprobada en ensayos clínicos, los pacientes son reacios a tomarlos. Es muy importante que olvide los tabús clásicos que mantienen este negativísmo